martes, 27 de abril de 2010

Ya a la venta la antología del Ovelles

En apenas unos días, los chicos del Ovelles se han puesto el mono de trabajo y ya tenemos aquí la antología, lista para ser descargada gratuitamente, o bien para ser adquirida en papel por unos aceptables 9.30 € más gastos de envío, tal y como aparece en el enlace de bubok.

Espero que no pase mucho tiempo hasta que pueda ponerme con ella y destriparla a gusto, pues este recopilatorio se merece una reseña a su medida. Como ya he leído dos de los relatos seleccionados, puedo adelantar que el nivel es más que alto y las expectactivas generadas bastante suculentas.

Para los interesados, os informo que mi relato aparece en la página 55, y si tenéis a bien leerlo, quizás deberíais seguir este consejo: bajo ningún concepto lo hagáis después de haber comido.
Me lo agradeceréis...

sábado, 24 de abril de 2010

Karma Sensual


Hace poco recibí en casa mi ejemplar del volumen editado por Literarte del quinto Certamen Karma Sensual, en el que me colé con mi primer relato erótico: Registro de habitaciones.
Es una buena noticia saber que la antología será presentada en la Feria del Libro de Buenos Aires, pues significa que llegaré a ser leído por mucha (o no tanta) gente anónima al otro lado del Atlántico, aunque yo nunca me enteraré de sus opiniones.

Este premio me hace especial ilusión por ser algo distinto a lo que suelo escribir. No obstante, considero que el género erótico es el más parecido que existe al género fosco o de terror, entendiendo éste como un juego de atmósferas y sensaciones para hacer partícipe al lector de tu propia ficción. Pienso que un buen autor de terror de atmósferas (y estoy generalizando, no incluyéndome) podría escribir un buen relato erótico sin más que adaptar esa capacidad que posee para transmitir estímulos y sensaciones a un entorno que no tendría por qué resultarle ajeno a nadie, pues todos tenemos y hemos tenido fantasías.

Sea como fuere, no hace falta irse a Argentina a comprar el librito para poder leer el relato en cuestión, pues los amigos de OcioZero han tenido a bien publicarlo entre los relatos del mes de abril, así que aprovecho para colgar el link de Registro de Habitaciones con la esperanza de que alguien más de por aquí pueda leerlo.

jueves, 22 de abril de 2010

Género fresco

Hoy traigo dos novedades de las que gustan.

La primera es referente, una vez más, a la antología del II Premio Ovelles Elèctriques.

¡¡Ya tenemos portada!! En esta ocasión, el corte de la ilustración pega un giro radical hacia la ciencia-ficción. Si en el primer número el diseño era más cercano al terror, esta vez el motivo de portada es pura ci-fi artesanal, con un toque crepuscular encantador, muy en el sentido del brillante relato ganador.



La segunda novedad es que hoy, día 22 de abril, se publica un bonito experimento que llevamos a cabo los chicos de El Multiverso hace unos días. Guiados por la mano experta de Iulius, especialista en microficciones, obtuvimos las claves para realizar estos "5 micrrorrelatos exquisitos" que desde hoy se pueden descargar gratuitamente en su web http://nanoediciones.com/. El experimento en cuestión es éste, un conjunto de 5 micros surrealistas en los que todos contribuímos de alguna forma, los dos primeros coordinados por el propio Iulius, el tercero por mí, el cuarto por Ana Stark y el quinto por Victor Mancha. De la experiencia, como podréis comprobar, resultaron frases memorables; y de la técnica... mejor no comentar nada...
Así el lector lo encontrará más ridículamente exquisito.

Por cierto, el pdf se puede plegar en forma de librito. Probadlo, queda de lo más coqueto.

jueves, 15 de abril de 2010

Relación definitiva de seleccionados para la antología

Hace tres días apareció la lista definitiva de relatos seleccionados para la antología del II Premio Ovelles Elèctriques.
Como ya comenté por aquí, en esta ocasión he superado mi resultado del año anterior y apareceré en calidad de finalista con uno de mis relatos más bestias: "Feel The Horror Experience".

A la espera de tener más noticias, aquí va la relación de autores seleccionados:

 -"Una idea ridícula", de José Manuel Fernández Aguilera

-"Plaga d'humanitat", de menut

-"La decisión", de Serafín Gimeno Solà

-"Órbita Koimeterion", de José María Pérez Hernández

-"Crideu les qui oloren les bruixes", de menut

-"Odiar sense límits", de Uwe Vegas

-"Una creu de gules sobre un camper d’argent", de Alícia Gili Abad

-"A la luz del faro", de Serafín Gimeno Solà

-"Crímenes periódicos", de Iván Olmedo Fernández

-"Feel The Horror Experience", de Ignacio Cid Hermoso

-"Kristallnacht", de Luisa Fernández

-"La Sangre de la Flor Blanca", de Héctor Gómez Herrero

-"Náufrago Cuántico", de Manuel Mije

-"La protagonista", de Sara Sacristán Horcajada

-"Un cuento heleno", de Sergio Generelo Tresaco

-"Tres, dos, uno... ", de José Ignacio Becerril Polo

-"Suerte 1.0", de Jorge Asteguieta Reguero

-"Patucos verdes, pulsera roja", de Sara Sacristán Horcajada

-"Éste es el fin", de Miguel Martín Cruz

-"Instintos", de Uwe Vegas

Me complace además estar acompañado de tantos amigos y conocidos de diversos foros, lo que confirma la calidad de la publicación y corrobora mis esperanzas de pasar un buen rato de lectura.

P.D.: hace poquito acabé mi relato de ciencia-ficción para una antología que estoy preparando junto con un grupo de amigos escritores. Estoy bastante satisfecho del resultado, a pesar de ser un género en el que no me defiendo tan bien. Quizá la clave está en habérmelo llevado a mi terreno. Además, con este cuento alcanzo ya el medio centenar desde que comencé a cultivar asiduamente mi afición literaria allá por el año 2004.

miércoles, 7 de abril de 2010

Recordando INLAND EMPIRE

Resulta increíble pensar que INLAND EMPIRE no existiera hasta hace algo más de tres años, pues en su propia concepción como obra abierta pero completa, críptica, mágica, horriblemente bella y magistral, reside intrínsecamente la mismísima definición de CINE. Después de hacer Mulholland Drive, a David Lynch no se le podía pedir otra cosa que una obra maestra sin paliativos, una criatura que trascendiera su condición de mera película y pasara a vivir directamente entre aquellas únicas e irrepetibles creaciones mayúsculas que hubieran surgido del talento humano a lo largo de su historia artística, que corriera a descansar en el regazo de lo eterno y de lo sublime, alimentando las mentes y los corazones de todos aquellos que alguna vez nos plantamos ante ella y la admiramos, que pudimos experimentarla fundiéndonos con su textura, tan adentro que ya nunca pudimos volver a ver el mundo con los mismos ojos, pues la propia percepción que como individuos teníamos de lo inquietante y de lo bello, de todo aquello que resultaba adictivo o cautivador, alcanzó aquí una nueva cota inimaginable hasta ese mismo momento en que acabaron sus créditos finales, convirtiéndose así, al instante, en una experiencia vitalmente necesaria después de haber comprobado su existencia. INLAND EMPIRE es la obra cumbre en el cine de Lynch, es la evolución lógica de Mulholland Drive, y como esta, da la sensación de existir desde hace mucho tiempo, de haber estado agazapada en la mente (o en el alma) de su creador hasta que estos tiempos modernos le ofrecieron la posibilidad de existir en un soporte digital de baja definición, de expandirse entre y a través del grano de una fotografía que ya es mítica, que alcanza momentos de belleza y magia como ya lo hubo hecho el celuloide tiempo atrás en manos de este director, e incluso yendo más allá en esa intimista búsqueda de la pureza cinematográfica. Es el paradigma de la esencia lyncheana, el mayor regalo que hayamos recibido nunca sus amantes, pues de veras creía imposible que pudiera volver a poner su pica en lo más alto después de algo como Mulholland Drive. Me equivocaba. Lynch ha conseguido lo más difícil para un creador cinematográfico de su caché: no defraudar. Además, con esta cinta tendrá más detractores que nunca, lo que provocará que nuestro círculo de iniciados se estreche aún más y sólo deje espacio para los que verdaderamente podemos (o más bien queremos) disfrutar a todos los niveles a los que se puede disfrutar una obra de Lynch.

Recuerdo nostálgico lo que se vivió en el foro de www.davidlynch.es, su página más importante en España. Un grupo de personas que nos fuimos dejando nuestro tiempo y nuestro dinero (e incluso realizando importantes viajes en busca de un cine que la pasara) en volver a verla una y otra vez, para seguir devanándonos los sesos en una posible interpretación que hiciera válido aquello que era evidente en su primer visionado: esto es su belleza, sencillamente sublime; su textura onírica, casi como la representación física de un sueño; o sus interpretaciones actorales sin precedentes (Laura Dern alcanza el cielo, lo toca con los dedos y se burla del mundo que, posiblemente, jamás le conceda un Óscar, dejando sin valor un galardón que se jacta de premiar entre otras cosas a la mejor actriz principal de una película). Es difícil hablar de INLAND EMPIRE tanto como es difícil hablar sobre una experiencia única y personal, pues existe en un plano íntimo donde es imposible acceder a través de una sinopsis o de una interpretación. Al igual que ''2001: Una Odisea del Espacio'', ''Barton Fink'', "Léolo" o ''Mulholland Drive'', INLAND EMPIRE quedará pegada a las vísceras y vendrá a significar algo muy distinto para cada persona, no sólo como catálogo interpretativo del universo lyncheano, sino más bien como suma de cada pedacito de angustia, de humor, de horror, de risa, de inquietud, de repulsión, de extrañeza y de hermosura que nos logre arrancar. Sólo por contemplar esas imágenes en tonos sepia de paisajes urbanos en una Polonia nevada, antigua y solitaria; experimentar la sensación de pérdida y tragedia que evocan; meterse de lleno en su misterio y dejarse llevar por su increíble poder de realismo onírico, mereció la pena haber esperado tanto tiempo para volver a ver algo nuevo de Lynch.

Y llegados a este punto, debo decir que, a pesar de lo que muchos críticos (y espectadores) enamorados de este director suelen decir, el argumento SÍ es importante en una película de Lynch. De hecho, este es el punto de inflexión, la piedra angular de la discordia en torno a su figura como creador y el posicionamiento que unos y otros toman respecto de la misma. Los que le odian, lo hacen porque no se ven capaces de aceptar intelectualmente la continua y terrible elipsis de sus argumentos, el cripticismo en las formas, y esa atmósfera como sonido de fondo que precisa de una especie de iniciación y estudio concienzudo de su obra y milagros para poder comprenderlo (al menos en parte). Los que le aman desde ese lugar perdido entre las costillas y el bajo vientre, dejándose llevar por la bruma de su esencia, que se extiende por fuera de la pantalla como una niebla de obnubilación arraigada en el más ancestral sentido de la belleza, creen de veras que aquello que ven es bonito pero que no tiene más sentido que el de embriagar y transportar a otro nivel de percepción artística a través del cine. A todos ellos, he de decirles que el cine de Lynch se compone de dos partes simbióticamente entrelazadas y dependientes, que existen en un mismo cuerpo al que sería imposible mutilar sin que perdiéramos en ello un pedacito de nuestra humanidad esencial: una es la parte estética, la atmósfera extrañamente hermosa que tipifica el sentido de su obra; y la otra es, por supuesto que sí, el argumento, el bocado intelectual de la tarta, ese proceso de abstracción del que debemos ir tirando para llegar a ese bosque mágico que los árboles no nos dejaban vislumbrar. Pero, ¡horror!, esto no quiere decir que la interpretación de esta obra maestra (ni de las demás obras maestras de Lynch) sea única y posea una naturaleza intrínsecamente cerrada en sí misma y por tanto definitiva. No, nada más lejos de la realidad, pues para cada uno significará algo distinto, desarrollado a partir de unas mismas bases, innegables desde el punto de vista de los estudiosos del director, pero que podrán sufrir variaciones según quien lo mire e interprete, adquiriendo así una naturaleza más próxima a la pintura que al propio cine, tal y como nos lo quieren hacer entender (o vender). De hecho, he leído cientos de interpretaciones perfectamente lógicas, cada una de las cuales se autoalimentan a partir de detalles puntuales que las hacen viables y hasta sencillas, pero todas y cada una de ellas poseen cabos sueltos que más tarde serán revisados y explicados por otras teorías complementarias o suplementarias de las anteriores, elaborando así un proceso de indagación detectivesco que hace de esto un placer casi sectario. Yo, personalmente, me suscribo a una teoría compartida por muchas otras personas, aunque desde una perspectiva personal y distinta en sus matices, como cada uno de los que la compartimos, y que hace de esta película una serie completa de miles de la misma película, o de películas parecidas, o hasta puede que de películas completamente distintas. Entramos así en el farragoso terreno de las sobreinterpretaciones, del que una vez dentro es imposible salir, pero que no obstante es necesario visitar para comprender que todos tenemos razón, pero que esa razón es un ente voluble adscrito a la misma realidad que nos propone Lynch para pasar a vivir dentro de sus mundos de cruda realidad y sueños rotos. Sueños raros que generan otros sueños más bonitos y límpidos, pero que acaban indefectiblemente tornándose toscos y feos, hasta que comprendemos que es dentro de esa fealdad y onírica amalgama de personajes imposibles donde su obra pasa a tener sentido y cobra a su vez esa extraña belleza que es la que nos atrae y nos aparta durante unos minutos de nuestras vidas, horriblemente reales para quienes nos vemos obligados a ponérnoslas cada mañana. Es la arquitectura misma del universo, mundos paralelos y dislocación de la entidad del individuo... ''Evil was born and follow the boy'': esa es, al fin y al cabo, la esencia de esta abrumadora historia de amor, posiblemente la misma historia de amor de siempre, contada de la misma forma, pero con la facultad de pasar desapercibida ante nuestros ojos una y otra vez, haciéndonos creer que muta, que se metamorfosea cual criatura kafkiana, que elude una única verdad porque, posiblemente, esa verdad absoluta no existe y esa vida que creemos llevar en el seno de lo que hemos dado en llamar realidad, no sea más que la interpretación personal que damos a nuestra propia percepción.

Y esa percepción de la realidad no difiere tanto de los sueños de alguien como Lynch. O de alguien como tú y como yo, ¿quién sabe?

lunes, 5 de abril de 2010

El Reto IX

Ayer de madrugada acabó El Reto, concurso organizado por asshai.com y elmultiverso.com, en el que varios escritores aficionados tuvimos que perpretar un relato de acuerdo a unas bases establecidas por el ganador del año anterior.
Se trata de un concurso no oficial, de los más entretenidos en los que he participado, en el que todos los implicados y todo aquel forero registrado que así lo deseara, debíamos comentar y votar los relatos presentados. En general ha reinado un ambiente muy sano, la gente en elmultiverso es estupenda, encajan a la perfección las críticas y las lanzan con elegancia. Además, he podido leer por lo menos cuatro o cinco relatos de verdadero nivel... pero también, como debe de ser norma general en El Reto, hemos sufrido, creo que todos, momentos de cierta crispación. Y esto es así porque el parapeto del anonimato en ocasiones supone una barrera de impotencia ante la imposibilidad de rebatir ciertas críticas. No obstante, era mi primera participación y quizás no estaba preparado para ello, aunque a medida que fue avanzando el concurso me fui haciendo a la idea de la dinámica del mismo.
Quiero decir que hay ciertos aspectos que uno puede criticar de un relato ajeno, y otros que no. Así, me han sido de mucha utilidad comentarios sobre palabras desacertadas, frases no del todo comprensibles para el lector, consejos varios y otras cosas por el estilo. Nada que un buen compañero escritor no se ocupe de comentarte cuando te hace de corrector. Pero sigue pareciéndome absurdo, y contraproducente para el autor, que alguien le diga que su estilo no es el adecuado, que su relato no necesitaba cierta idea o cierto pasaje, que su visión de la trama es errónea, o que el texto es más o menos barroco o recargado. Es decir, todo el mundo tiene derecho a que le guste o no le guste lo que alguien escribe, y así mismo (y más en un concurso como el Reto) tiene libertad y derecho de expresarlo como le venga en gana. Pero utilizar estos comentarios subjetivos, insobornables para un escritor, ya sean referidos a su estilo, su ritmo o su forma de narrar, como crítica hacia la calidad de un texto, creo que no tiene sentido. Como ya debatí con otros foreros, a escribir se aprende escribiendo, no cambiando al estilo que alguien te diga porque tu relato no le haya gustado. Puedes tomar consejos de cualquiera y hacerlos tuyos, mejorar en ciertos aspectos, pero nunca traicionarte a ti mismo. Es decir, puedes mejorar siguiendo tu camino, pero nunca saliéndote de él y pasándote al del vecino. Muchos me han sugerido escribir el relato que presenté como ellos lo hubieran escrito, pero entonces no sería mi relato, sino el de ellos.
Estas divagaciones están hechas sin acritud de ningún tipo, simplemente como muestra de las conclusiones que saco sobre lo vivido, y creo que, de alguna forma, y paradógicamente, me han servido para seguir aprendiendo, no tanto a escribir, sino a templar los nervios y estar preparado para afrontar opiniones de lectores ajenos a mi entorno. Son los pros y los contras de llegar a más gente.
También es cierto que mi relato: FIN, no era para todo el mundo, pues pecaba de lo que siempre pecan mis cuentos: barroquismo, cripticismo, violencia... y quizá esto sea demasiado para un certamen sin jurado, pues los votos populares se centran más en las impresiones subjetivas que causa un texto que en la calidad literaria del mismo. Además, muchos fueron los autores que no entendieron mi propósito, y casi todos ellos cambiaron de parecer después de comentar el relato conmigo. Pero no hay excusa, pues toda esta confusión es culpa mía y sólo mía, pues a este tipo de certámenes no se pueden enviar cuentos basados en la sutileza y tan libres de interpretación, porque corres el riesgo de que se juzgue no al relato, sino al propio autor.
Y para concluír, decir que finalmente, y a pesar de lo que pueda parecer, mi relato gustó bastante y conseguí un tercer puesto que no esperaba.
Mis felicitaciones para todos los que comparten podio con mi relato, para todos los participantes que consiguieron un nivel bastante meritorio para un certamen de esta índole, y sobre todo para la ganadora, de seudónimo Adunafael, que escribió el relato más divertido y de buen gusto de todo el concurso.